JUDAS PRIEST – REDEEMER OF SOULS

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JUDAS PRIEST
Redeemer Of Souls
Sony – Columbia

PEDRO ALONSO
La leyenda y la herencia de Judas Priest se han erigido en una cima tan alta, que es prácticamente imposible de coronar hasta para ellos mismos en la actualidad. Y esto no supone sentenciar Redeemer Of Souls, el disco  post-epitafio de la banda heavy por antonomasia. Tres cuartos de una montaña de Judas Priest es mucha más altura de lo que el común de los mortales podría aspirar a alcanzar en toda una vida dedicada a la música.

En primer lugar no nos podemos olvidar que este disco para unos será el renacer de una banda que ya había escrito su propio epitafio, y para otros podría ser la prueba evidente de que Judas Priest se ‘aprovecharon’ de sus fans vendiendo el Epitaph Tour por medio mundo. Cuando aquella gira ya estaba prácticamente extinta, anunciaron la posibilidad de editar un nuevo disco para asombro general. En esta ocasión sí han cumplido su palabra y aquí tenemos Redeemer Of Souls. Y lo más increíble es que incluso va a haber nueva gira.

Redeemer Of Souls es un muy buen disco de heavy metal, pero está lejos de entrar en el ranking de los mejores trabajos de la banda. Hay que reconocer su mérito, y en especial el de Rob Halford, cuya voz sufre lógicamente las mermas de la edad y las de toda una vida al pie del cañón. Además, ha tenido que superar una más que complicada operación de espalda que le ha tenido confinado en una silla de ruedas durante meses.

Empacado en una impresionante portada, obra nuevamente de Mark Wilkinson, destaca la presencia de un personaje apocalíptico que porta las míticas alas de Sad Wings Of Destiny. Además de la versión normal con trece temas, han incluido una edición deluxe con un CD adicional y cinco temas más.

La producción ha sido obra de Mike Exeter y Glenn Tipton consiguiendo un sonido más añejo que nítido. Quizás esa ha sido su intención, pero en líneas generales se podría haber conseguido un mayor lucimiento para las canciones. Hay que destacar que se trata del primer disco del guitarrista Richie Faulkner con Judas Priest y, lo que es lo mismo, la primera ruptura en estudio de la eterna pareja Tipton/Downing. De hecho, Faulkner ha entrado como compositor en el triunvirato junto con Rob Halford y Glenn Tipton.

La primera impresión llega con una terna de temas heavies a más no poder, marcados a fuego, en los que solo se echa de menos la antigua potencia de Rob Halford y la aportación de K.K. Downing. Dragonaut, Redeemer Of Souls y Halls Of Valhalla consiguen por si solos que la vuelta de Judas Priest haya merecido la pena.

A partir de ese momento son los medios tiempos de distinto calibre los que predominan en la nueva obra de los ingleses. Algunos de ellos meritorios como la potente Sword Of Damocles o la elaborada Cold Blooded. Su declaración de intenciones llega con la rápida Metalizer, rubricada por Battle Cry, otro de los temas más heavies. Aromas blues en Crossfire, tonos inquietantes en Secrets Of The Dead y un final suave y emotivo con Beginning Of The End que completa un total de 62 minutos de material nuevo de Judas Priest.

Y como complemento en la edición deluxe incluyen ni más ni menos que cinco temas más con un total de 21 minutos. Destacan sobremanera los dos primeros cortes; el directo Snakebite y el temazo heavy Tears Of Blood. Se despiden con un corte lento a modo de agradecimiento; Never Forget. Pero afortunadamente ya sabemos que las despedidas de Judas Priest no son un ‘adiós’, sino un ‘hasta pronto’, lo cual ahora agradecemos sobremanera.

REDEEMER OF SOULS – TEMA A TEMA

Dragonaut: Con lluvias y truenos estalla el primer tema del disco post-epitafio de los Judas. Un riff netamente heavy da paso a la voz de Halford que frasea siguiendo los cánones del estilo. Un estribillo pegadizo y un largo solo de guitarra coronan este temazo, idóneo para la apertura del álbum. Sin duda será uno de los favoritos de este disco.

Redeemer Of Souls: Sin descanso, los británicos se lanzan a por otro asalto de heavy metal crudo y eficaz. El estribillo comienza lento para estallar en lo máximo a lo que llega Halford en la actualidad. Ellos fueron unos de los acuñadores de este género y con canciones como esta demuestran que todavía saben destilarlo a la perfección.

Halls Of Valhalla: Todavía aceleran un poco más en el tercer tema, con un inicio que se acerca a los ecos de la época Painkiller. Aunque Halford no alcanza los tonos de entonces ni de lejos, el tema mantiene la intensidad hasta un estribillo ideal para ser coreado en directo. Las melodías de guitarra dobladas vuelven a ser marca de la casa rememorando los míticos duelos Downing/Tipton, ahora con Faulkner a bordo. Hasta Halford arremete con un alarido antes del solo.

Sword Of Damocles: Tras un inicio potente, Halford frasea sin tomar demasiados riesgos en este medio tiempo machacón. La canción sigue in crescendo con un vocalista cada vez más al límite. Heavy sin concesiones pero con un tempo muy cadencioso y con un interludio que altera el ritmo.

March Of The Damned: Otro medio tiempo con un riff notable pero con una tendencia mucho más suave que en Sword Of Damocles. Los solos de guitarra revitalizan el tema para recuperar después el tono inicial.

Down In Flames: Iniciada por unas melodías de guitarra que se cortan en un riff certero, Judas Priest reinciden en su apuesta por los medios tiempos rítmicos y potentes. Destaca el estribillo pegadizo y algunas melodías dobladas.

Hell & Back: La voz suave de Halford con dejes que recuerdan a algunos de los capítulos melódicos de la banda en los setenta abre este tema, que nuevamente se podría definir como otro medio tiempo heavy y cadencioso. Finaliza con un in crescendo liderado por Rob Halford.

Cold Blooded: Las melodías de guitarra se enlazan con un Halford, que al igual que el tema, va in crescendo hasta un estribillo meritorio. Poderosa y emotiva, Cold Blooded es una gran canción, destacando entre los temas de este disco que no son tan heavies, aunque la intensidad domine la parte final.

Metalizer: Con este título no podía fallar. Un trallazo metálico con ínfulas power que recuerdan a los tiempos de Painkiller. Sin duda será una de las preferidas para su legión más heavy.

Crossfire: Un inicio bluesero se funde en un potente medio tiempo con un estribillo agresivo y un Haford desatado.

Secrets Of The Dead: Una entrada suave da paso a un inquietante medio tiempo bastante ralentizado. El solo de guitarra desenlaza en unos coros muy oscuros.

Battle Cry: Las melodías de guitarra dan paso a un rotundo temazo de heavy metal con un Halford que se esfuerza por llegar a lo inalcanzable y con unos riffs metálicos y cortantes. Entre las canciones más heavies y destacadas de todo el disco.

Beginning Of The End: Se despiden anunciando el principio del fin con un tema suave en el que Halford recupera la vena melódica de su material setentero.

BONUS TRACKS – CD DELUXE

Snakebite: Movida y rockera, es una canción de tres minutos muy directa y completa que extraña no hayan incorporado al disco regular.

Tears Of Blood: Otro meritorio temazo de heavy metal que hace que la edición deluxe sea en este caso prácticamente de compra obligatoria.

Creatures: Un tema más propio para el CD bonus que los dos anteriores, pero que mantiene el estándar de calidad de la banda en Redeemer Of Souls.

Bring It On: Un medio tiempo con ritmo muy marcado y un estribillo accesible.

Never Forget: Al igual que en el CD regular en el bonus también se despiden con un tema lento que les sirve para agradecer a sus fans todo este tiempo.


JUDAS PRIEST 2014

Rob Halford – voz
Glenn Tipton – guitarra
Ian Hill – bajo
Scott Travis – batería
Richie Faulkner – guitarra

 

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Un comentario en “JUDAS PRIEST – REDEEMER OF SOULS

  1. Creo que debieron dejarlo ya hace tiempo. Los vi en directo el par de veces que se acercaron con su epitafio de mentirijillas. La baja de un guitarrista de leyenda como Downing se notaba, claro, pero pusieron a un rubiales treintañero con un aspecto similar y el grupo sonaba potente. Pero no había voz, y sin voz no hay nada que hacer. Muchos trucos de micrófono pero poca voz. Rob Halford es un cantante de leyenda, pero no parece que se haya cuidado nada y tiene ya sesenta y tres castañas. En su regreso en solitario allá por el año 2000 había perdido toda la fuerza, los tonos altos. Recuerdo la decepción en su concierto en la sala Jam. Menos mal que estuvieron de teloneros unos potentes Overkill para salvar la papeleta. Por cierto, que vuelven la semana que viene. Perfecto para olvidar un esperpento vivido ayer en la lamentable actuación de otra leyenda, Paul Di ´Anno.

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